Cultura

Vecinos de Leganés piden orden en la plaza del Juego

Los residentes de Leganés Norte reclaman respeto al horario en las canchas y más control para poder dormir tranquilo.

La plaza del Juego, entre el deporte y el descanso

En pleno corazón de Leganés Norte, la plaza del Juego es un referente para muchos vecinos. Es un espacio donde el balón rueda, los amigos se reúnen y el deporte encuentra su lugar. Pero lo que durante el día es sinónimo de actividad y encuentro, se convierte para algunos en una fuente de tensión cuando cae la noche. Cada vez con más frecuencia, el sonido de los balones golpeando el suelo y las voces de quienes juegan se prolongan hasta altas horas, afectando a quienes viven alrededor y buscan un descanso tranquilo.

Un ruido que no cesa

Según relatan varios vecinos, no importa si es entre semana o fin de semana: hay noches en las que el bullicio en las canchas se alarga hasta las dos o las tres de la madrugada. Gritos, música y el continuo golpeteo de los balones entran por las ventanas de las viviendas cercanas, impidiendo el sueño de muchas personas. "Quienes vivimos justo frente a la plaza no podemos dormir", asegura Miguel Fernández, miembro de la asociación Juntos x LegaNorte. "Hay noches en las que no sabes si vas a poder descansar algo antes de que amanezca".

El problema no es nuevo. Aunque existe un cartel que prohíbe el uso de las instalaciones deportivas entre las 22.00 y las 10.00 horas, los vecinos coinciden en que esta norma no se cumple. "Los chavales no le hacen caso", comentan. Y cuando se les recuerda el horario, en muchos casos simplemente salen de las canchas y siguen jugando en otras zonas aledañas, manteniendo el ruido y la actividad.

¿Dónde está la vigilancia?

Los residentes reclaman más que buenas intenciones. Piden un horario claro, vigilancia efectiva y medidas que garanticen el cumplimiento de las normas. Se habló de instalar cámaras y reforzar el control policial, pero hasta ahora, según indican, esas promesas no se han cumplido. "No hay cámaras, ni se esperan", lamentan. Tampoco se ha realizado una medición acústica, una de las peticiones principales para poder evaluar el impacto real del ruido.

Desde el Ayuntamiento de Leganés, por su parte, se considera que las quejas son esporádicas y no representan un problema generalizado. Aseguran que no hay registros de llamadas frecuentes a la Policía Municipal y recomiendan a los vecinos denunciar los episodios en el momento, llamando directamente a las fuerzas de seguridad. Sin embargo, para muchos afectados, esta respuesta no es suficiente. "No se trata de criminalizar a nadie", subrayan, "sino de encontrar un equilibrio. La plaza puede seguir siendo un lugar de encuentro, pero también debe respetar el descanso de quienes viven allí".

El conflicto también afecta a la residencia de mayores situada en la avenida de María Moliner, muy cerca del lugar. Para sus usuarios, el ruido nocturno puede ser especialmente molesto. Los vecinos insisten: no buscan eliminar la actividad, sino organizarla. Que el deporte y la convivencia no se conviertan en un impedimento para dormir en paz. En una ciudad como Leganés, donde los espacios públicos son un bien preciado, el reto está en compartirlos con respeto.