El arranque liguero del CD Leganés no pudo ser más esperanzador a pesar del empate final. En el estadio de Montilivi, el equipo pepinero dejó destellos de un nuevo estilo que, aunque todavía por pulir, ilusiona a la afición. La gran novedad llegó de la mano de Rubén Albés, que sorprendió a todos con una decisión táctica que estuvo a punto de darle los tres puntos al conjunto madrileño.
Una idea que casi da sus frutos
La colocación de los carrileros a pierna cambiada fue una de las claves del partido. Esta disposición permitió a los jugadores del Leganés tener más facilidad para orientar su juego hacia el centro y, sobre todo, para buscar el disparo lejano. Y así llegaron las dos ocasiones más claras del encuentro: primero, Naim, con un espectacular gol desde más de 30 metros; después, Álvaro Tejero, que estuvo a punto de marcar con otro disparo desde la frontal que se estrelló en el palo.
El propio Albés explicó tras el partido que esta idea busca ofrecer al equipo mayor capacidad para tener la pelota y generar oportunidades. Y aunque en Girona no se vio un juego demasiado fluido, la estrategia funcionó a la hora de crear peligro. El técnico, eso sí, fue honesto al reconocer que el conjunto catalán fue mejor en el cómputo general.
Defensa sólida y alguna carencia clara
El Leganés comenzó con un esquema defensivo (5-2-3 que pasó a 5-3-2) y cumplió con el plan de cerrar espacios. La primera mitad fue un monólogo del Girona en cuanto a posesión, pero los pepineros mantuvieron el control y apenas sufrieron. La salida de balón, sin embargo, fue uno de los puntos débiles: al equipo le costó conectar con sus delanteros y pasó demasiados minutos defendiendo cerca de su portería.
El portero Raúl Fernández, uno de los siete nuevos, se convirtió en el héroe con varias intervenciones decisivas. Pero en el minuto 89, tras una parada suya, el rechace lo aprovechó Abel Ruiz para establecer el 1-1 definitivo. Un jarro de agua fría para una afición que ya saboreaba la victoria.
Un punto que sabe a poco pero ilusiona
A pesar del empate, el estreno de Albés deja buenas sensaciones. El equipo parece tener herramientas para competir en una categoría tan exigente como la Liga Hypermotion. La capacidad de hacer daño de formas menos previsibles, como los disparos lejanos, es un arma a tener en cuenta. Sin embargo, el técnico tendrá que trabajar para mejorar la conexión entre defensa y ataque y evitar vivir tan cerca de su área.
El próximo reto vuelve a ser fuera de casa: el sábado a las 17:00 horas, el Leganés visita al Real Oviedo, otro recién descendido. Será una buena prueba para confirmar las sensaciones y seguir sumando. Los vecinos de Leganés están atentos a un equipo que empieza a encontrar su identidad.


