Vallecas reabre sus puertas y el Rayo deja Butarque: se acaba el préstamo en Leganés
Durante las últimas semanas, el Estadio Ontime Butarque ha vivido una escena poco habitual: gradas con equipación franjirroja y un Rayo Vallecano que, sin poder pisar su casa, jugaba de local a manyos kilómetros del barrio de Vallecas. Ese capítulo llega a su fin, porque la Comunidad de Madrid levantó este lunes 14 de septiembre la suspensión cautelar que pesaba sobre el estadio de Vallecas, por lo que el conjunto madrileño ya puede volver a disputar sus partidos en su campo.
Una segunda auditoría que cambia el panorama
La decisión llega tras analizar una segunda auditoría encargada para comprobar el estado de las instalaciones. El informe, elaborado por la empresa Instalaciones Cedial, la misma que firmó el primero, concluye que el recinto está operativo y en condiciones adecuadas para su funcionamiento ordinario, y constata una mejora material y documental muy significativa respecto al primer documento. Buena parte de las correcciones, según subraya el Gobierno regional, se produjo después de las decisiones adoptadas por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte a raíz de aquel primer informe, que detectaba una situación que comprometía la seguridad y la operatividad del recinto.
El trámite se movió a contrarreloj: la nueva auditoría llegó el sábado a las 17.41 horas a la Consejería, firmada apenas ocho minutos antes, y también fue remitida al Colegio de Ingenieros. La resolución definitiva la firmó el consejero Mariano De Paco Serrano una vez que la Dirección General de Deportes emitió los informes preceptivos necesarios.
El estadio abre, pero el expediente sigue
Ojo, porque esto no cierra el conflicto. La Comunidad ha confirmado que continuará con el expediente de extinción de la concesión al Rayo Vallecano SAD al considerar que existe un incumplimiento grave de sus obligaciones. De Paco ya había adelantado horas antes, en una entrevista en Telemadrid, que ambos asuntos iban por caminos independientes: aunque los problemas del estadio hubieran sido subsanados, el procedimiento seguiría adelante por los incumplimientos previos.
El origen del conflicto se remonta a julio, cuando una primera auditoría detectó deficiencias graves de seguridad, salubridad y mantenimiento: sistemas de protección contra incendios, instalaciones eléctricas, alumbrado de emergencia y condiciones higiénico-sanitarias. La tensión creció cuando los técnicos regionales no pudieron acceder al estadio, lo que llevó a la Comunidad a denunciar al club ante la Policía Nacional. Tras una reunión entre De Paco y el presidente Raúl Martín Presa se permitió finalmente la entrada, aunque los reproches cruzados continuaron: el club denunció que el informe motivador estuvo oculto más de siete meses, y el consejero respondió hablando de un intento desesperado de tapar la realidad y de mala fe.
Butarque, casa temporal del Rayo
Para Leganés este asunto ha tenido una lectura muy directa. La imposibilidad de usar Vallecas obligó al Rayo a disputar como local sus primeros partidos de la temporada en el Ontime Butarque. El estreno fue en agosto frente al Deportivo Alavés, después de que LaLiga rechazara la petición del club para aplazar el encuentro. El 5 de septiembre el equipo franjirrojo repitió en Butarque ante el Racing de Santander, con victoria por 3-2.
Con la reapertura de Vallecas, el recinto leganense recupera su día a día y se cierra una cesión forzosa que ha puesto el nombre de nuestra ciudad en las páginas de deportes de medio país.
Una afición contando los días
La espera no ha sido sencilla para la parroquia franjirroja. Precisamente el 5 de septiembre, unas 2.500 personas, según datos de la Delegación del Gobierno recogidos por Europa Press, marcharon por Puente de Vallecas para pedir la salida del presidente y el regreso del equipo a su estadio, bajo el lema «El Rayo es de Vallekas o no será». Desde el vestuario, el extremo Álvaro García reconoció la pasada semana que la plantilla necesita volver cuanto antes y que jugar lejos del barrio está resultando duro para el equipo y su afición.
De Paco se mostró escéptico horas antes de la resolución sobre la posibilidad de volver ya para el partido del martes, aunque confiaba en que el encuentro de octubre se pudiera jugar en Vallecas si la auditoría confirmaba la subsanación. Con la decisión del lunes, ese regreso está sobre la mesa. En Leganés, mientras tanto, se despide a un inquilino que llegó sin querer y que se marcha cuando su casa vuelve a estar a la altura.


