El Leganés recibe al Córdoba en Butarque: talento de sobra y dudas por resolver
Este viernes el fútbol nos deja en Butarque uno de esos partidos señalados en el calendario: el Leganés recibe al Córdoba CF en un choque entre dos equipos que atraviesan circunstancias muy parecidas. Los cordobeses llegan también en horas bajas, pero en el caso pepinero hay un detalle que duele un poco más: hace apenas un par de meses, la plantilla que se ha confeccionado apuntaba a metas mucho más ambiciosas que las que ahora toca pelear.
Desde que Rubén Albés dirige el banquillo, el conjunto que representa a nuestra ciudad ha intentado imprimir su sello. El problema es que, con nombres muy vistosos sobre el papel, el equipo todavía no ha terminado de funcionar como un bloque sólido y fiable, ese que da tranquilidad a la grada partido tras partido. Y ya vamos por la décima jornada, así que el tiempo no espera a nadie.
Un vestuario con experiencia y juventud
La plantilla combina dos perfiles bien diferenciados. Por un lado, futbolistas curtidos que aportan oficio: Morata, Soko, Sancris, Atienza o Ignasi Miquel. Por otro, apuestas jóvenes con mucho recorrido por delante, como Unax del Cura, Gharbi o Kechta. En teoría, ingredientes de sobra para haber encarado mucho mejor el inicio de liga, pero lo cierto es que el camino bueno aún no aparece.
El dibujo de Albés: tres centrales y carrileros con libertad
El técnico apuesta por un sistema de tres centrales, con un centro del campo impulsado desde los carrileros. Arriba hay alternancia: unas veces aparecen dos delanteros natos y otras una única referencia acompañada de un mediapunta que se mueve entre líneas.
Sin balón, el Leganés sabe presionar en campo rival para robar lejos de su portería y castigar con la calidad de sus hombres de ataque. Ahora bien, también ha mostrado, sobre todo a domicilio, cierta tendencia a replegarse y esperar de forma más conservadora su oportunidad. Ante el Córdoba, y con la obligación de reaccionar delante de nuestra gente, lo más lógico es que aprieten la salida de balón visitante para provocar esas pérdidas que tanto penalizan al equipo de Iván Ania.
El punto débil está atrás: la línea de tres, con perfiles que en teoría se complementan, no termina de ser solvente, y el trabajo de los carrileros, tan útil en ataque, deja espacios que acaban pasando factura en los balances defensivos. De ahí los goles en contra que están lastrando al conjunto.
Con el balón en los pies
En posesión, la idea es elaborar con orden y ganar metros en bloque. Buurmeester y Kechta, jugadores con buen criterio, se asocian por dentro y llegan hasta el área rival. Como alternativa, Morata actúa de referencia dentro del área y detrás aparece la velocidad de Gharbi para aprovechar las segundas jugadas.
Tres nombres para vigilar
Naím García. Carrilero puro. Actúa por la derecha pese a ser zurdo, lo que le permite buscar diagonales hacia el área y lucir ese potente disparo que atesora. Defensivamente no es el más fiable, pero en ataque se proyecta con mucha facilidad.
Atienza. Un pivote de los de toda la vida, de los que gustan a Albés: capaz de sumarse entre los centrales para la salida y de soltar el balón con limpieza. Fijo en la medular pepinera.
Gharbi. El joven atacante tunecino es una de las apuestas más interesantes del curso: calidad técnica para dar el último pase y movilidad por todo el frente de ataque.
El viernes toca un duelo de nervios en Butarque. Para el Leganés, la cita es una buena oportunidad para empezar a cuajar ese bloque que tarda en llegar y devolver la ilusión a una afición que sigue acudiendo fiel a las gradas de nuestra ciudad.


